Tiempo libre

Viaja y rescata animales en peligro, te decimos cómo

Mar 06, 2019 Angel Ruiz

Hoy se celebra el Día Mundial de la Vida Silvestre y por ello te proponemos seis viajes que crean conciencia y te ponen en acción al cuidar y rescatar especies  en peligro. Puedes abrazar koalas, salvar tortugas y caminar de la mano con chimpancés. En algunos programas de voluntariado ofrecen paseos gratis.

Identificar huellas de elefantes, reubicar rinocerontes para protegerlos de la caza furtiva y monitorear a través de cámaras nocturnas el comportamiento de  manadas de leones, son algunas de las tareas que vas a realizar dentro de la reserva privada de Phinda, ubicada en la ciudad de Durban, al norte de Sudáfrica.

Aquí no existen los safaris turísticos. En su lugar, se ofrecen proyectos de voluntariado a partir de dos y hasta 12 semanas para que apoyes a los zoólogos y veterinarios que diariamente patrullan la reserva, en busca de ejemplares heridos o huérfanos.

Tú participas en todo. Para familiarizarte con el ritmo de trabajo, todas las mañanas, los especialistas imparten pláticas para aprender el manejo de especies, así como la conservación de su hábitat. En ocasiones, viajas a otras reservas para introducir especies que se puedan reproducir y así aumentar la biodiversidad.

La gran recompensa a tu labor es que puedas ver y quizá tocar a los famosos “Big Five”. Este término se adoptó durante el colonialismo en África para nombrar a los animales (león, elefante, búfalo, leopardo y rinoceronte) que representaban dificultad y peligro para los cazadores de la época.

Sin embargo, durante el viaje también tienes la posibilidad de ver otras especies, como hienas, guepardos, jirafas, cebras y aves. Incluso, aprendes a pilotar drones para encontrar manadas de hasta 30 elefantes.

Todas las noches, alrededor de una fogata, compartes tus experiencias del día con otros voluntarios.

Cuánto cuesta: desde tres mil 170 dólares. Incluye hospedaje, alimentación, asistencia las 24 horas y vuelos internos.

   Teje hamacas para osos en Camboya

 

Si pensamos en el sureste asiático, inmediatamente vienen imágenes de templos, monjes y budas. Sin embargo, también es una región de reservas dedicadas a salvar especies en peligro de extinción, como el oso tibetano, igualmente llamado oso negro asiático. Uno de sus santuarios más importantes se encuentra al sur de Phnom Penh, capital de Camboya.

Se trata del Centro de Rescate de Vida Silvestre Phnom Tamao, que abre sus puertas a viajeros que quieran apoyar en la rehabilitación de osos rescatados de la explotación comercial, a cambio de hospedaje, alimentación y tours gratuitos.

Entre las labores principales que debes realizar está la elaboración de hamacas de cuero (en ellas los osos pasan la mayor parte del día), preparar y distribuir la dieta diaria de los animales y hacer trabajos para la mejora del centro, como pintar bardas o arreglar sus jardines.

Los cuidadores serán tus maestros para cada tarea. Además, te enseñan movimientos y sonidos que debes emitir para que los osos no teman tu presencia, sobre todo las crías, con las que juegas gran parte del día.

Los fines de semana son libres para que explores los atractivos del país, como los templos de Angkor, a hora y media de camino desde la reserva. También hay opción de conocer la Isla Rong, con cuevas de arena y un extenso arrecife.

Cuánto cuesta: desde 803 dólares por una semana. Solo para mayores de 18 años.

 

Abraza y cura un koala australiano

Los koalas son heridos por incendios forestales o maltratados a causa de la explotación de su piel. Estos son algunos de los casos con los que te enfrentas cuando eres voluntario en Lone Pine, el santuario de koalas más grande y antiguo del mundo, fundado en 1927 y ubicado en el estado de Queensland (Australia), la puerta de entrada a la Gran Barrera de Coral.

Esta reserva ofrece programas de voluntariado para extranjeros que van de cuatro a 12 semanas. Durante ese tiempo suministras medicamentos, seleccionas las especies de eucalipto que deben comer los koalas, participas en la limpieza de guaridas y alimentas con biberón a los recién nacidos, entre otras tareas.

El programa también incluye viajes cortos a bosques y pequeñas islas para monitorear y actualizar los censos de los koalas que viven en libertad.

Durante tu estancia tienes uno o dos días libres, dependiendo el tiempo que dure tu trabajo de voluntariado, para realizar alguna excursión. Una de las mejores opciones es el Parque Nacional Isla Moreton para ver su cementerio de barcos y un gigantesco arenal.

Si no quieres “turistear”, el santuario te permite alternar tu labor con otros programas de conservación, como el rescate de la orfandad de canguros y ornitorrincos.

Cuánto cuesta: desde mil 795 dólares por cuatro semanas. Incluye hospedaje en casa local y alimentos.

 

Por la conservación del panda gigante

Las provincias de Sichuan, Shanxi y Gansu, al oeste de China, son los únicos lugares donde puedes encontrar a los bonachones pandas gigantes. Existen varios santuarios distribuidos en la región, pero ninguno como el Centro de Investigación en la Crianza de Pandas Gigantes de Chengdu, la capital de Sichuan, que abrió sus puertas en 1987.

El lugar es una recreación del hábitat natural de los pandas: el bosque de montaña. Aquí, entre junio y julio, se puede programar una estancia de 15 días para apoyar en las labores de conservación, que van desde recolectar bambú para su alimentación, pesar las heces para supervisar su salud, cuidar de pandas bebés y hasta hacer pasteles para celebrar el cumpleaños de algún oso.

Durante el día se ofrecen pláticas para aprender las características de estos mamíferos y su situación actual como especie en peligro de extinción.

Por las noches, el staff del centro se convierte en tu guía de turistas y te lleva a comer dumplings, a caminar por un parque tapizado de bambú o a disfrutar de un espectáculo de ópera china.

Los fines de semana son libres y puedes aprovechar para conocer el Gran Buda de Leshan; desde Chengdu hay tours guiados.

Cuánto cuesta: cuatro mil 895 dólares. Incluye vuelo redondo Beijing-Chengdu, estancia en algún hotel cercano al centro, todos los alimentos, transportación local y recorridos a pie por la ciudad.

 

Los chimpancés de Jane Goodall

“El lugar más maravilloso del mundo”: así fue como Jane Goodall (la primatóloga más destacada de nuestros tiempos) bautizó a Chimfunshi, el santuario de chimpancés más grande del planeta, al norte de Zambia. Si eres amante de estos primates, debes saber que el santuario tiene un programa de voluntariado para apoyar en la crianza de chimpancés rescatados de circos y zoológicos. Gran parte del tiempo debes dedicarlo a emprender caminatas, tomado de la mano de un ejemplar para incentivar su salud física, o elaborar juguetes que lo mantenga mentalmente activo. Con un poco de suerte, puedes asistir a los veterinarios en un parto.

Pero, no todo es trabajo: el programa incluye paseos en kayak por el río Kafue, observación de estrellas y noches de cine al aire libre. También pueden llevarte a las Cataratas Victoria, a una hora del santuario.

Cuánto cuesta: desde dos mil 122 dólares por dos semanas. Incluye hospedaje y alimentos.

 

Tortugas y ballenas en Costa Rica

Al sur de Costa Rica y mirando hacia el Pacífico, encontrarás Playa Tortuga, una reserva y centro biológico de investigación donde se protegen cuatro de las ocho especies de tortugas que existen en el planeta: lora, carey, verde y laúd. Esta última, considerada la más grande del mundo, puede medir hasta dos metros y medio de largo.

Durante seis días, como mínimo, puedes unirte a sus cuadrillas de biólogos y protectores, quienes trabajan monitoreando nidos, salvaguardando los huevos de los cazadores y patrullando por las noches la reserva, por si sucede un arribazón de tortugas. Este fenómeno se presenta comúnmente de agosto a octubre. Por supuesto, también apoyas en la liberación de crías.

Otro de los proyectos de conservación que ofrece Playa Tortuga es el inventario de mamíferos, como monos capuchino y ocelotes, con la ayuda de cámaras escondidas en la selva. El trabajo solo se realiza de noche, cuando los animales están más activos.

De diciembre a marzo, hay voluntariado dentro del Parque Nacional Marino Ballena; gracias a su cercanía con Playa Tortuga, el staff de la reserva se traslada a este sitio para limpiar el mar donde llegan a reproducirse hasta 700 ballenas jorobadas.

Cuánto cuesta: desde 300 dólares por persona, para una estancia de seis días. Incluye hospedaje y alimentos. Debes aplicarte la vacuna contra la fiebre amarilla para poder ingresar.

 

 

Fuente: El Universal.