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GINclúyete, programa escogido por la OCDE para impulsar la inclusión laboral

May 13, 2020 Angel Ruiz

La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) seleccionó al programa GINclúyete como uno de los 12 proyectos que entrarán a una fase de aceleración para que puedan replicarse en diferentes países. La iniciativa de GINgroup tiene como objetivo la inclusión laboral de personas con discapacidad.

El proyecto se trata de una plataforma de servicios profesionales para la inclusión laboral de “personas con discapacidad” en trabajos directos o mediante la contratación externa que cumpla con las regulaciones laborales y los estándares de accesibilidad y compatibilidad de trabajos con discapacidades.

La implementación internacional de GINinclúyete estaría lista entre noviembre y diciembre de este año, informó Gabriela Soulé Egea, socia directora de Presidencia 6 de GINgroup y encargada de la iniciativa.

Además de ser un banco de talento de personas con discapacidad, otra de las vertientes que trabajará el proyecto será la sensibilización de las empresas. Es decir, dará un acompañamiento durante todo el proceso para garantizar una inclusión real.

“La capacitación inclusiva no es únicamente para la persona con discapacidad o para el director de Recursos Humanos que lo va a contratar, se requiere de una cultura organizacional inclusiva“, comentó en entrevista Gabriela Soulé.

La encargada del proyecto elegido por la OCDE aseguró en entrevista que uno de los errores frecuentes de las bolsas de trabajo para vincular a las personas con discapacidad a un empleo es la falta de acompañamiento.

“No hay procesos de sensibilización, no hay procesos de capacitación, no hay evaluaciones adecuadas. Las personas no tiene esa respuesta, no tienen ese seguimiento. Nosotros queremos crear toda una empresa especializada en este tipo de talento que sí se pueda ofertar como un talento único”, puntualizó.

GINclúyete fue seleccionado por el Comité Directivo de Business for Inclusive Growth (B4IG), una iniciativa de la OCDE que agrupa a empresas preocupadas por reducir las desigualdades vinculadas a las oportunidades, el género y los territorios, y crear mayores sinergias con los esfuerzos dirigidos por el gobierno; GINgroup es la única organización latinoamericana que forma parte de este grupo de empresas.

El programa incorpora una plataforma web y una aplicación móvil para atraer talentos de personas con discapacidad y vacantes laborales; expertos para evaluar las condiciones de trabajo y accesibilidad de las empresas; especialistas para la estimación de candidatos con discapacidades; guías prácticas para facilitar la inclusión social; y alianza para apoyar la difusión de aprendizajes.

El banco de información de talento será integrado con la información de diversas organizaciones no gubernamentales que trabajan a favor de la inclusión de personas con discapacidad, beneficiarias de programas de gobierno, y se buscará un mecanismo de inscripción para quienes no estén en ninguna base de datos y deseen ingresar al programa.

“El objetivo más importante de GINgroup es detectar, desarrollar y retener el talento. Esto sólo es posible con salarios dignos y trabajos inclusivos. Ante la crisis sanitaria, económica y social estamos todavía más comprometidos para lograr que los sectores vulnerables obtengan un salario decoroso a través de la capacitación y el trabajo en equipo con los gobiernos y la academia.

“Tenemos que invertir en la educación de los más desfavorecidos, si no lo hacemos unidos, el mundo de nuestros hijos no tendrá oportunidades. La iniciativa de B4IG es un gran ejemplo de cómo el sector privado, los gobiernos y la sociedad civil debemos reinventarnos y trabajar unidos en beneficio de todos. Nuestras acciones serán las que definan el mundo que reciban nuestros hijos. Luchemos por un ecosistema inclusivo”, expresó Raúl Beyruti Sánchez, presidente de GINgroup.

Habilidades blandas, la clave

Para garantizar la inserción laboral, GINclúyete también se enfocará en el desarrollo de habilidades blandas y la capacitación en competencias técnicas, con un seguimiento constante que permita detectar otras competencias que se pueden adquirir.

“La propuesta es hacer una evaluación de soft skills y habilidades laborales. Una vez que se tiene el perfil, se busca acomodar al perfil que la empresa pueda desarrollar en cuestiones técnicas para aprender esas competencias en un corto tiempo”, explicó Gabriela Soulé.

GINclúyete, expuso la ejecutiva de GINgroup, es un programa enfocado en la inclusión de personas con discapacidad. Sin embargo, puede ser el pilar para desarrollar otras iniciativas que atiendan problemas como la brecha salarial o la incorporación de capital humano de la comunidad LGBT.

“Yo creo que esto puede ser la base indispensable para que la empresa se sensibilice y se humanice, que también es una de las grandes conversaciones que se ha tenido en las cumbres internacionales”, acotó.

La humanización de las empresas es necesaria ante un futuro de trabajo que conlleva el reemplazo de mano de obra humana por robots, un panorama que sólo podrá enfrentarse explotando todas las habilidades propias de las personas que jamás podrá ser imitada por la tecnología.

Políticas públicas escasas

Además de los estigmas y la discriminación, la escasa política pública especializada es uno de los frenos que ha tenido la inclusión laboral de personas con discapacidad, al menos en nuestro país. Gabriela Soulé consideró que en primera instancia, el sistema educativo ha sido una piedra en el zapato para esta labor.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), la población mexicana con discapacidades físicas, visuales, auditivas, intelectuales, mentales o sensoriales, asciende a más de 7.8 millones de personas.

“Los pocos servicios educativos o la poca oferta educativa que pueda adaptarse a las personas con discapacidad. Esa ha sido la barrera más importante, a mi punto de vista. La mayoría de las personas con discapacidad no llegan a terminar la secundaria”, resaltó la representante de GINgroup.

Pero el sistema educativo no es el único desafío. México carece de inversión en políticas sociales que garanticen la inclusión laboral. Por ejemplo, la Norma Oficial Mexicana 025 sobre igualdad laboral y no discriminación no es de carácter obligatorio, sólo es un instrumento para reconocer a las empresas con ambientes inclusivos.

“En estas políticas sociales, la autoridad no sólo debería sugerir, sino también debería exigir que hubiera espacios para personas con discapacidad y no sólo estimularlo a través de la Norma Oficial número 25, que es de inclusión laboral y no es obligatoria”, opinó.

La encargada de GINclúyete sugirió que nuestro país necesita apostar por políticas más aterrizadas para garantizar la inclusión laboral de personas con discapacidad, como establecer una cuota mínima para las empresas.

Por otra parte, un tercer freno de la inclusión laboral es la falta de conocimiento de las organizaciones acerca de las habilidades blandas que pueden tener las personas con discapacidad y las competencias técnicas que pueden desarrollar a través de una capacitación corta, concluyó Gabriela Soulé.

 

Fuente: Factor Capital Humano.