Notas de Interés

Futuro del desarrollo sostenible en México

Sep 14, 2020 Kristel Lopez

Los habitantes esperan que sus gobernantes, de la mano de la iniciativa privada y las organizaciones civiles, les provean de lo necesario para reducir la desigualdad, reducir la pobreza, contar con educación, servicios de salud, alimentación, de tal forma que la estructura productiva de mejor calidad de vida.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), desde su fundación en 1945, se ha propuesto la solución de problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario, en las zonas donde la capacidad de las autoridades locales no es suficiente para hacer frente a la situación (UN, 2020).

En septiembre de 2015, se aprobó la Agenda para el Desarrollo Sostenible 2030 de Naciones Unidad, en la que las naciones se comprometieron a cumplir 17 objetivos para poner fin a la pobreza, luchar contra la desigualdad y la injusticia, y hacer frente al cambio climático sin que nadie quede rezagado para el año 2030. Los países adoptaron medidas e integraron los objetivos y metas a sus planes nacionales de desarrollo, y alinearon las normativas para cumplir con un mejor desarrollo de las sociedades.

Esta cuarentena cambió la vida de millones de mexicanos, sus rutinas tuvieron que realizarse en casa, algunos otros salieron a trabajar, con el temor de contagiarse, pero ¿qué pasó con la Agenda para el Desarrollo Sostenible 2030 de Naciones Unidas? ¿México podrá cumplir los objetivos propuestos en 2015? Estas cuestiones se tratarán de responder en las siguientes líneas, no se explicarán todos los objetivos, sólo se desarrollarán ocho por cuestiones de espacio.

Fin de la pobreza. No se podrá cumplir, pues hasta antes de la cuarentena, en México había 52.4 millones en situación de pobreza, que equivalía al 41.9% de la población y de éstos, 9.3 millones en pobreza extrema. El impacto económico de COVID-19 podría aumentar este rubro entre 7.2 y 7.9%, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). Por su parte, la institución financiera BBVA estimó dos escenarios: en el primero, el PIB tiene una disminución de -7.0%, y 12 millones más de pobreza por ingreso y 12.3 millones más en pobreza extrema por ingresos. En el escenario 2, el PIB tiene una disminución de -12.0%, y 16.4 millones más en pobreza por ingresos y 18.0 millones más en pobreza extrema por ingresos (BBVA Research, 2020).

Ninguno de los dos escenarios son alentadores, pero se derivan de la crisis económica por COVID-19. Si de cada cinco mexicanos, dos eran pobres, ahora tendremos más vulnerables que antes no lo eran; costará 13 años regresar a niveles de pobreza previos a COVID-19, de acuerdo a estimaciones de CEPAL.

Hambre cero. Tampoco se podrá cumplir, ya que tres de cada 10 personas no tienen el ingreso suficiente para comprar la canasta básica; siete de cada 10 mexicanos no tienen acceso a los productos y servicios para satisfacer sus necesidades básicas.

27 millones de mexicanos vivían en pobreza alimentaria, que corresponden al 23.3% de la población y el 12.5% sufre desnutrición crónica, según datos de The Hunger Project México.

Datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2018 de INEGI, reportan que el 44.5% de los hogares en México se identificaron con seguridad alimentaria. En contraparte, el 22.6% presentaba inseguridad alimentaria moderada y severa, el 32.9% seguridad leve.

7.8 millones de mexicanos presentaban inseguridad alimentaria, esto era un gran número de personas que no tenían lo necesario para tener una buena alimentación. En ocasiones, muchas familias mexicanas sólo podían realizar una comida al día.

Se estima que, al término de la cuarentena, habrá 73.4 millones de personas en situación de pobreza, cerca del 57% de la población de mexicanos, que tendrán inseguridad alimentaria y costará al menos tres años poder reducir este número.

Salud y Bienestar. No se cumplirá. Datos de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica, apoyados en estadísticas de salud de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), los gastos de salud en México que incluyen prevención, curación, rehabilitación, terapia y tratamientos, se encontraban muy por debajo del promedio internacional, que es de 3 mil 992 dólares per cápita; esta cifra incluye la aportación personal y gubernamental, casi equivalentes.

México se ubica apenas por encima de India, Indonesia, China, Colombia y Sudáfrica con mil 138 dólares, cifra casi 10 veces menor que la de Estados Unidos, que es el país que más invierte en salud.

Educación de calidad. No llegará a la meta, puesto que datos del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación en México, de la población de niños y niñas que deberían estudiar la educación prescolar, solo están matriculados el 71.7%. En el nivel primaria se encuentran inscritos el 98.5% del total. En el nivel secundaria se encuentra registrado el 84.3% del total y en el nivel educativo medio superior, el 63.8 del total de jóvenes que deberían asistir; estos datos hablan de que no todos los niños, niñas y jóvenes que deben recibir educación, la tienen.

Garantizar el derecho a la educación para todos implica que el Estado asegure tres condiciones: acceso, permanencia y logros de aprendizaje relevantes, útiles y significativos para la vida. La educación de calidad implica una mejora constante en la infraestructura; la organización escolar; los materiales y métodos educativos; y los docentes y directivos escolares.

Con la pandemia, los estudiantes mexicanos tuvieron que modificar el uso de Internet y los docentes las estrategias de enseñanza para que las clases en línea fueran eficientes.

Igualdad de género. Es un principio que estipula que hombres y mujeres son iguales ante la ley. La meta es la paridad entre los géneros y el empoderamiento a todas las niñas y mujeres.

En 2019, 3,825 mujeres fueron víctimas de homicidio, lo que significa que 10 mujeres son asesinadas cada día. El poder es dominado por los hombres, y se sustenta en la economía, la política, el mundo corporativo, etcétera.

Energía asequible y no contaminante. Se trata de garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos. Este objetivo tampoco se logrará, ya que hasta antes de la cuarentena, México era el país de América Latina más contaminante y no contaba con medidas climáticas. Es el mayor emisor de dióxido de carbono, esta posición la ha ido consolidando durante décadas, pues sus políticas privilegian a los combustibles fósiles.

Trabajo decente y crecimiento económico. Promueve el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos. Tampoco se podrá cumplir, puesto que en 2019 se crearon 342 mil empleos, según datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS); de los cuales, 95.4% corresponden a empleos permanentes.

En cuanto a la economía, el Producto Interno Bruto (PIB) tuvo un crecimiento de 0.1% en 2019; las cifras estimadas por el Fondo Monetario Internacional indicaban que el sexenio de Andrés Manuel López Obrador tendrían un crecimiento del 2.3, pero con la pandemia, la caída del PIB se estima que será mayor al 9% en la actividad productiva .

Reducción de las desigualdades. Lograr progresivamente y mantener el crecimiento de los ingresos del 40% más pobre de la población a una tasa superior a la media nacional.

De acuerdo con Oxfam, México está dentro del 25% de los países con mayores niveles de desigualdad en el mundo. La desigualdad también se da por regiones en el país, debido a que no es lo mismo nacer pobre en el sur, que nacer pobre en el norte. Una persona que vive en el norte tiene casi tres veces más posibilidades de salir de su estrato social o ascender a uno más alto.

La importancia de revisar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU es vital, pues es la base de las oportunidades que tiene el país para tener un desarrollo social que beneficiaría a los mexicanos.

Para alcanzar las metas se necesitan realizar cambios estructurales, no paulatinos; se requieren políticas de inclusión, de transformación profunda tanto económicas como sociales. Es necesario que los cambios también se enfoquen en la parte ambiental, y de no hacerlo, tendremos menos acceso a recursos clave como el agua y seguiremos con problemas de salud por los altos índices de contaminación.

Fomentando la inversión productiva, la competencia, educación de calidad y un buen gobierno se erradica la pobreza y baja la desigualdad social, y esto tendría que ser el ideal para abandonar la crisis que tendremos después del COVID-19.

Fuente: MIT Sloan.